El bloque génesis — vive la primera década de Bitcoin
Enero de 2009. Doce decisiones de la historia real: la pizza, el exchange, el vertedero. ¿Con qué te quedas? Gratis, sin registro.
Doce decisiones. Todas te cuestan algo.
Cómo jugar
- Doce decisiones, de una en una. No hay respuesta correcta: cada elección compra una cosa gastando otra.
- Se llevan tres cuentas: las monedas que tienes, si conservas las llaves, y si te quedaste en la sala.
- Dónde acabas depende de las tres. El mejor final las necesita todas, y llegan tres de cada mil caminos.
Cómo funciona
Es enero de 2009 y acabas de encontrar la lista de correo. Siguen doce decisiones, cada una de ellas a la que alguien se enfrentó de verdad: si minar en un portátil, si comprar la pizza, si dejar las monedas en un exchange, si escarbar en un vertedero buscando un disco duro. Cada elección compra una de tres cosas — monedas, seguridad o convicción — a costa de otra, así que no hay ninguna respuesta gratis ni ninguna costumbre que gane. Dónde acabas lo decide con qué te quedas, y el mejor final es genuinamente difícil: representa tres de cada mil caminos posibles, lo que se sabe porque se recorrieron los 531.441. Se ejecuta en tu dispositivo, no se envía nada y no hace falta registrarse.
Un juego sobre decisiones, no consejo de inversión ni predicción de nada. La historia es real; los desenlaces son un sistema de puntuación.
Preguntas frecuentes
¿Algo de esto es historia real?
Las situaciones sí. Diez mil monedas compraron de verdad dos pizzas en mayo de 2010; un exchange que guardaba la mayor parte del bitcoin del mundo quebró de verdad; alguien tiró de verdad un disco duro y pasó años intentando que un ayuntamiento le dejara excavar. Lo inventado es la puntuación: el juego tiene que terminar en algún sitio.
¿Hay una respuesta correcta?
No, y ese es el diseño. Cada elección es positiva en una de las tres estadísticas y negativa en otra, lo que se comprueba en los tests: si alguna opción fuera buena en las tres sería la respuesta obvia y la decisión dejaría de serlo. Lo que hay son finales, y quieren cosas distintas de ti.
¿Puedo pulsar siempre el mismo botón?
Puedes, y te llevará al final corriente. Las tres opciones se barajan en un orden distinto en cada partida, así que no hay un botón central constante que pulsar, y las propias elecciones están equilibradas para que tomar siempre el mismo tipo de decisión te deje en ese mismo sitio corriente. Ambas cosas se comprueban en los tests.
¿Cuánto cuesta el mejor final?
Tres de cada mil caminos posibles llegan a él, medido recorriendo el espacio entero de decisiones, los 531.441, en vez de estimándolo. Necesita monedas, llaves y convicción a la vez, y casi todas las decisiones te venderán una para comprar otra.